
Caminamos hacia los jardines con esa hermosa chica, su piel pálida brillaba a la luz de la luna –había algo diferente en ella- no era la misma chica. Ya no era la atrevida chica gótica que me hablo en el baile, estaba como vulnerable. Sentía que había una gran conexión entre nosotros dos.
-Sabes, me siento muy bien contigo- comento en voz baja, casi inaudible
-yo igual nunca había conocido a alguien como tu, de verdad nunca- y su increíble sonrisa volvió a aparecer en su rostro de porcelana pálida –sabia que ella supo que nunca había conocido a alguien como ella de verdad- las estatuas de Ángeles con sus pieles grisáceas y grandes en tamaños nos veían con sus ojos sin expresión, había un pequeños asientos hechos de cemento en los cuales nos sentamos, ella no quería hablar de su vida, cada ves que le preguntaba algo referente a ella, siempre intentaba cambiar de tema, era muy misteriosa, pero nunca intentaba averiguar de mas, por que siempre su pálidos brazos que se asomaban por las mangas del vestido negro siempre llamaban mi atención.
Sus finos labios pintados de un color vinotinto oscuro se me hicieron tan deseables, tan húmedos, lentamente acerque mi cara hacia la de ella. Nuestros labios se encontraron y una electricidad recorrió todo mi cuerpo, la excitación que tenia desde que vi a esa chica en el salón de baile exploto en un mar de placer junto a ella, en ese mismo jardín ocultado por los grandes matorrales decorativos que hay se encontraban, los besos fugases recorrieron toda su boca, nuestras lenguas se entrelazaban una a la otra, sentía que amaba a esa chica que a penas acababa de conocer. Su manos recorrieron mi espalda y mi cuello –acariciando sobre todo esa parte- mis manos recorrían su cintura, acariciando el fino vestido negro, bajando lentamente por todo su cuerpo hasta sus piernas, que se sentían suaves a pesar de las medias largas y negras que tenia. Note que la respiración de esa chica que ni nombre sabia estaba empezando a acelerarse la excitación también estaba llegando a ella. Ella empezó a desabotonar mi camisa y yo la deje hacerlo –aunque el miedo me carcomía ya que iba a ser mi primera vez, además en los jardines del colegio- ella acariciaba mi cuerpo mientras la miraba a sus ojos.
-tranquilo tu vida cambiara a partir de hoy- lo dijo mostrando unos dientes afilados en su boca- el pánico recorrió mis ojos ¿Qué mierda era ella? ¿Qué eran esos dientes?
-Sabes, me siento muy bien contigo- comento en voz baja, casi inaudible
-yo igual nunca había conocido a alguien como tu, de verdad nunca- y su increíble sonrisa volvió a aparecer en su rostro de porcelana pálida –sabia que ella supo que nunca había conocido a alguien como ella de verdad- las estatuas de Ángeles con sus pieles grisáceas y grandes en tamaños nos veían con sus ojos sin expresión, había un pequeños asientos hechos de cemento en los cuales nos sentamos, ella no quería hablar de su vida, cada ves que le preguntaba algo referente a ella, siempre intentaba cambiar de tema, era muy misteriosa, pero nunca intentaba averiguar de mas, por que siempre su pálidos brazos que se asomaban por las mangas del vestido negro siempre llamaban mi atención.
Sus finos labios pintados de un color vinotinto oscuro se me hicieron tan deseables, tan húmedos, lentamente acerque mi cara hacia la de ella. Nuestros labios se encontraron y una electricidad recorrió todo mi cuerpo, la excitación que tenia desde que vi a esa chica en el salón de baile exploto en un mar de placer junto a ella, en ese mismo jardín ocultado por los grandes matorrales decorativos que hay se encontraban, los besos fugases recorrieron toda su boca, nuestras lenguas se entrelazaban una a la otra, sentía que amaba a esa chica que a penas acababa de conocer. Su manos recorrieron mi espalda y mi cuello –acariciando sobre todo esa parte- mis manos recorrían su cintura, acariciando el fino vestido negro, bajando lentamente por todo su cuerpo hasta sus piernas, que se sentían suaves a pesar de las medias largas y negras que tenia. Note que la respiración de esa chica que ni nombre sabia estaba empezando a acelerarse la excitación también estaba llegando a ella. Ella empezó a desabotonar mi camisa y yo la deje hacerlo –aunque el miedo me carcomía ya que iba a ser mi primera vez, además en los jardines del colegio- ella acariciaba mi cuerpo mientras la miraba a sus ojos.
-tranquilo tu vida cambiara a partir de hoy- lo dijo mostrando unos dientes afilados en su boca- el pánico recorrió mis ojos ¿Qué mierda era ella? ¿Qué eran esos dientes?
No se si llamarle vida… pero si cambio.

















